Por: Claudia María Castro Valle
Ayer, una diputada del Partido Liberal, traicionó a las mujeres de Honduras, perpetrando un ataque contra la libertad sexual de sus congéneres, acto que fue secundado y apoyado por la gran mayoría de hipócritas que ocupan curules en el Congreso Nacional.
Martha Lorena Alvarado (PL), quien es la punta de lanza de la derecha ultraconservadora y fundamentalista de la feligresía católica, y es además miembro de la infame OPUS DEI, se aprovecho de la ignorancia evidente y obtusa necesidad de generarse una opinión electoral favorable de la mayoría de los diputados del Congreso Nacional. Desde 1998 la OMS recomendó el uso del Levonorgestrel como método anticonceptivo de emergencia, afirmando que no es abortiva, explicando que su uso no tiene efecto si el embrión ya se ha implantado en el útero materno. ¿Por qué los diputados no le creyeron a la OMS? ¿Solamente porque una mujer enajenada, que quiere implementar sus ideas retrógradas aprovecha el momento político actual, en el que los diputados están dispuestos a todo para conseguir algún voto? Me sobrepasa. Además, la Constitución de la República reconoce la libertad de culto, así que si la premisa de esa decisión es la moral cristiana, están atentando abiertamente contra la misma Carta Magna.
El tema de la anticoncepción, en tanto no haya sanciones serias contra la paternidad irresponsable, debe competer únicamente a la mujer (y si la mujer es parte de una pareja constituida, entonces a la pareja), pues es ella la única quien al final va a hacer frente a las consecuencias de un embarazo no planeado, muchas veces no deseado. Como no es posible obtener alguna estadística sobre las votaciones en el pleno del Congreso, no podemos saber cuantos de los que votaron a favor de esta execrable decisión han sido hombres. Pero después de oír las palabras emitidas por Michelletti durante dicha sesión, no me extrañaría que ese montón de machistas farsantes que tristemente dicen representarnos en el legislativo se hayan dado golpes de pecho, asegurando ser cristianos, y haber utilizado ese criterio para tan estúpida votación. Quisiera saber cuántos de ellos han estado embarazados para saber lo que significa dar a luz y, más aún, ser madre soltera, por ejemplo. ¿O es que además han pensado en formas para evitar ese fenómeno, que define la constitución de la familia en Honduras? No nos equivoquemos, la mayoría de las familias en este país son mono-parentales, siendo la mujer la única que se hace cargo de sus hijos. Y si los estudios sociológicos y económicos no nos engañan, sabemos que esa es una de las razones de mayor peso para la pobreza estructural. ¿Pero que importa eso? Según Michelletti, es mejor tener la conciencia tranquila.
También desconocemos estadísticas sobre el uso de esta tan traída y llevada píldora, ni qué segmento generacional es el más proclive a utilizarla, pero la verdad es que no me extrañaría que fueran las mujeres más jóvenes las que hacen uso en situaciones de emergencia de este método. ¿Y por qué no? ¿Creen los señores diputados que al prohibir su comercialización, las adolescentes y mujeres jóvenes de Honduras se abstendrán de tener relaciones sexuales? No se equivoquen señores, eso no pasará por tres razones: porque en este país se han cambiado el esquema de valores, y la virginidad y la asexualidad (si es que se pueden considerar valores) están entre esos; porque Ustedes (la mayoría de los diputados) no tienen la estatura moral para condenar la sexualidad de nadie, ni pretender que una vida sexual activa es más perniciosa que la corrupción que impera en los pasillos de ese congreso; y, porque quedan a disposición de estas jovencitas muchos otros medios de anticoncepción -incluso de aborto- sean estos legítimos o no.
¿Por qué mejor no arman una cacería de brujas contra los médicos que practican el aborto quirúrgico, como lo hacían contra los pandilleros, por ejemplo? Seguramente porque muchos de ellos son conocidos, parientes, o amigos suyos. ¿Por qué no modifican los tipos penales que permitan se castigue ejemplificantemente a los padres irresponsables, que se niegan a reconocer a los hijos que conciben, o habiéndolos reconocido se desatienden totalmente de ellos y de sus madres? Seguramente, porque muchos de Ustedes, sentados en esos curules han cometido ese mismo pecado. ¿Qué opción les dan a tantas mujeres víctimas de violación que conciben niños como consecuencia de ese acto? ¿Prefieren perpetuar un trauma personal, familiar y social, que podría ser racionalmente evitado con el uso de estas píldoras, por ejemplo, o prefieren orillarlas para que además de todo el daño psicológico que se les ha causado, también se conviertan ellas en delincuentes al proceder a abortar?
Habiendo soluciones más sencillas, como que estas píldoras sean dispensadas únicamente contra receta médica, el Congreso Nacional ignominiosamente prefiere rebasar sus facultades y comprometer los derechos de nostras, las mujeres, en una forma francamente inaceptable, que no es diferente a la violencia psicológica que bien describen nuestras normal penales y especiales. Se llevan además la Constitución de frente y desafían a la comunidad internacional por contradecir los tratados internacionales que ya han sido suscritos y ratificados por el Estado de Honduras.
¿Hasta cuándo vamos a seguir votando por este tipo de gentuza ignorante y fundamentalista? ¿Por qué en lugar de inmiscuirse en las decisiones privadas de las mujeres no resuelven problemas de fondo, como el de la educación, la epidemia del VIH y la inseguridad?