Claudia María Castro
Hola Gabriel, de nuevo a tus ordenes.
Los números que contás de la Argentina se van asemejando mucho a los de por acá. Incluso he leído que ahora se están dando los secuestros. Podríamos enviarles unos cuantos de nuestros agentes de investigación. Ellos podrían ir enseñándoles a los gauchos todo aquello que no debe hacerse en casos como estos. La verdad Gabriel es que así como los amigos del bíblico Job, más vale sentarse a llorar a la par de los argentinos tratando de entender lo que viven, que decir sin sentidos tales como "La esperanza es lo último que se pierde", o "No hay mal que por bien no venga" o el peor de todos "No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista".
Aunque como dije antes, acá la situación macro es muy similar, debemos admitir que los que están bien lo siguen estando, los que tenemos para defendernos nos defendemos y los que jamás conocieron tiempos mejores ni se dan cuenta de lo que les faltó. Ahí es donde radica la diferencia... y de ahí nuestro tercermundismo: de esa inmutable pasividad que nos define y nos
arrastra. Y esa pasividad es obvia en todos los campos: desde 1999 que Nicaragua ha impuesto un arancel del 35% a nuestras importaciones y el gobierno de Honduras no ha hecho nada. Pero los mucos apenas oyen rumores de una respuesta similar de nuestra parte y saltan de inmediato a poner la queja en la OMC, y de nuevo... mejor decidimos no hacer nada.
Y bienaventurados aquellos que emigran, de ellos serán las nuevas tierras. Los demás estamos apenas obligados a echarnos el costal a la espalda y seguir sudando para ver si algún día O'Neil o cualquiera de estos santos decide bajar el dedo... (ya que San Juan aún no despierta de su letargo). De todas formas, ahora en Plan Puebla Panamá dis’ que ofrece protección para nuestros aventurados inmigrantes. Nuestros “benefactores” mexicanos han propuesto crear un mega consulado para proteger sus derechos a cambio de que Centroamérica abra sus fronteras y ellos puedan echar manos al botín antes que sus vecinos norteamericanos.
Me sorprende sí, leerte aseverando un regreso a la identidad propia. Acá seguimos rezando el credo del consumismo y la enajenación, por que así en la tierra como en el cielo, el gringo es el que nos da el pan de cada día, tanto así que de despedida, han querido nombrar ciudadano predilecto al embajador Almaguer. Pero mejor dejo este desencanto de lo institucionalizado para otro momento.
Envídiote sí el saberte publicado. Me encantaría probar suerte en ese ámbito, pero acá es gastar pólvora en zopilote. No es tanto el que cueste ser publicado, si no que después no hay quien te lea. Triste lo de nosotros, no es cierto?
Me resta nada más decir que la alegría de la comunicación es compartida. Acá tenés una fiel lectora que te estará de vez en cuando molestando...
Un beso...
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